Escuchar Primero y Hablar de Último: Una Clave Para el Liderazgo. - El Viaje de un Coach
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Escuchar Primero y Hablar de Último: Una Clave Para el Liderazgo.

Escuchar Primero y Hablar de Último: Una Clave Para el Liderazgo.

Nelson Mandela es un caso particular entre los grandes líderes mundiales que han existido a través de la historia, podrías preguntarle a cualquier persona en el planeta sobre él, seguramente te dirán, en esencia, lo mismo: “Fue una gran persona y un gran líder”, a diferencia de otros líderes que, dependiendo del lugar, las opiniones podrían variar.  Nelson Mandela era uno de los hijos del jefe de una tribu africana; un día, le preguntaron cómo logro ser el líder que todo el mundo admiraba, Mandela contó que, durante su infancia, acompañaba a su padre a reuniones de la tribu, y el recordó dos cosas:

– Todos se sentaban en círculo en las reuniones, incluido su padre.

– Su padre escuchaba y era el último en hablar.

Y explicó que ésta fue la habilidad que le llevo a ser un gran líder, la de escuchar y ser el último en hablar, por dos razones:

1.- Le da la oportunidad a los demás de sentirse escuchados, eso crea empatía y da confianza a las personas de dar su opinión sin temor a ser ridiculizados.

2.-Al ser el último en hablar, se hace desde una posición de ventaja, ya que se tiene toda la información.

Parecen dos habilidades fáciles de dominar, pero no lo son. Gracias a estas dos cosas, Nelson Mandela fue el líder que fue.

Más que saber hablar, es aprender a escuchar. Oír es inevitable, escuchar requiere de esfuerzo. Algunas personas traen esa habilidad de nacimiento y pues, ¡Bien por ellos! Otros nacen con muchas ganas de hablar, a veces demasiadas, tanto que terminan apagando la voz de otras personas y esto suele suceder debido a que creen que su opinión sobre las cosas es la verdadera, absoluta, son los que “Se las saben todas”, grave error cuando pensamos que nuestra verdad es la única, es allí cuando nos alejamos de nuestro potencial personal, ya que cortamos nuestro aprendizaje por no querer escuchar.

Quizás has tenido alguna situación de conflicto con tu pareja, familiares o amistades y en vez de tener una conversación poderosa y escuchar primero, te dejas llevar por tus emociones y, antes de escuchar lo que tiene que decir, desatas todo lo que llevas por dentro sin filtro alguno y el resultado es que la contraparte, molesta u ofendida, prefiere no dar su opinión y terminas sin respuesta, y sin solución al conflicto.

¿Has estado con personas, amigos, familiares, que te hablan sin parar y cuando buscas dar tu opinión o comentar sobre el tema, sientes que no te escuchan, o te interrumpen y enseguida siguen hablando? ¿Cómo te hace sentir eso?  Mal, ¿Cierto?

En mi caso, éste ha sido uno de mis grandes problemas, el hablar más de lo que escucho. Recuerdo que, en mi tienda, una vez a la semana, programaba reuniones acerca de estrategias de ventas o de marketing donde el objetivo era que todos dieran ideas, pero yo terminaba colocando todas las pautas, decía lo que se tenía que hacer y al final preguntaba la opinión de los demás, todos siempre decían que estaban de acuerdo. En mi mente, no estaba conforme con eso, pero lo que no entendía en el momento, era que mi impulsividad al hablar los hacía sentir que ellos ya no tenían nada que aportar.

Fue en mis estudios de coaching, y aprendiendo habilidades comunicacionales que aprendí lo importante de escuchar y después abrí las reuniones de otra manera, en vez de empezar yo a hablar, preguntaba a cada uno su opinión y, al escucharlos, el resultado fue muy bueno.

En todos los aspectos, escuchar te brinda grandes oportunidades, hasta en el aspecto de seducir a una chica, recuerdo un consejo de Charlie a su sobrino en la serie Two and a Half Men que decía: “Si quieres conquistar a una chica, deja que ella hable”, era una serie de comedia, pero la verdad es que una de las cosas que más gusta a las mujeres es sentirse escuchadas y que tienen tu atención, por supuesto, una buena conversación, escuchar a la mujer, más de lo que tú hablas. Este problema también lo llegué a tener sin darme cuenta, estaba conquistando a la mejor amiga de la novia de un gran amigo, tuvimos nuestras primeras salidas, pensé que todo iba bien, hasta que la noté algo distante, así que decidí preguntarle a mi amigo que había pasado: “Loco, no lo tomes a mal, pero no le gusto que hablaras tanto”, ¡Fue peor que una cachetada! El concepto de mí mismo que tenía, de ser una persona interesante que podía conquistar a cualquier chica con sólo conversar, cambió. Tomé lo que me dijo mi amigo como una lección, me mentalicé y luego, en mis próximas citas, intenté más escuchar e indagar que hablar ¡Y todo mejoró! Logré ayudarme a generar más empatía, dándome cuenta de que hacer esto me da la información necesaria para descubrir más la personalidad de mi cita y qué hay en su mente, para saber si en realidad me gusta o no y, por supuesto, siempre en un equilibrio. Si eres mujer y estás leyendo esto, la regla también aplica para ti, si estás empezando a salir con una persona y no puedes parar de hablar sobre ti misma, sin dar espacio para que la otra persona aporte a la conversación, no debe sorprenderte que se aleje de ti. Como dije, todo es un equilibrio.

Para terminar el artículo: Cuando hablas, solo repites lo que ya sabes, cuando escuchas, quizás aprendas algo nuevo. Y recuerda ¡Escuchar no es oír! Es entender lo que el otro tiene para decirte, y es allí donde generarás empatía y adoptarás una de las cualidades de las personas exitosas.

Y para reflexionar:

“Si tuviéramos que hablar más que escuchar, tendríamos dos bocas y sólo una oreja”.

–Mark Twain.

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